by kik
Hace unos cuantos meses, estando a unos metros del que fuera mi piso en la Barcelona que nunca se acaba, me encontré sentado en cuclillas; mis piernas estaban perfectamente alineadas con el trazo más alto de los edificios del Carrer del Duc. Tanta gente caminaba, como río caudaloso, por la calle perpendicular, el Carrer de la Portaferrissa. De repente sorprende hallarse estático, sólo observando lo que cruza justo frente a los ojos; realmente creo que algunas veces se debe soltar todo pensamiento enajenado y regalar la atención al movimiento de aquellos cuerpos independientes, completamente ajenos, que de alguna forma influyen en los motivos del propio.
Todo surge de una imagen.

Un tipo se adelanta caminando y deja a su chica dos pasos atrás; pareciera que han tenido alguna discusión y él no quiere saber más por el momento. Dicen por ahí que estar en desacuerdo es algo que debería celebrarse simplemente porque te deja algo más de qué hablar. Volviendo a la imagen, ella, no sé si arrepentida por algo que dijo o sólo por no armar una escena en plena calle, pega tremenda zancada, alcanza al tipo e incluso intenta seguir el mismo ritmo de caminata coordinando el pie derecho al pisar. No lo logra.

Inmediatamente aparece la chica de blanco, parece que escogió un estilo nupcial para vestirse, aunque, en mi opinión, es más como un épico guerrero jedi. Ella parece darse cuenta de la curiosa situación de la pareja anterior, que se aleja dejándonos las palabras en la boca, tal y como lo hizo él con ella. Y aunque a la chica de blanco se le nota caminando con pasos muy firmes, denota cierto interés por conocer el desenlace de la situación.

De repente se cruza la pierna de una mujer y dos bolsas de supermercado. Al parecer una de las bolsas contiene una toalla e, interpretando la inclinación de la luz del sol, seguramente son las cinco de la tarde y ella vuelve a casa después de pasar un gran día por la playa. Detrás de la pierna de una mujer y dos bolsas de supermercado, hay otra mujer y dos bolsas más, una de ellas trae una botella de vino dentro; podría ser que ella se dirige a una cena, o simplemente se dirige a su casa con la compra para el resto de la semana.

Aparece una chica con tatuajes que mira fijamente hacia su izquierda. Según recuerdo, justo hacia donde dirige la mirada, se encuentra un lugar de perforaciones y tatuajes llamado LTW. Ella podría estar buscando el mejor lugar para que le impriman una nueva ilustración en el cuerpo; al parecer la piel se ha convertido, por lo menos para algunos, en una especie de memoria.

Ahora entra a cuadro un señor jorobado que observa cómo la chica con tatuajes se aleja ya sin mirar el lugar de perforaciones y tatuajes. La joroba sale a causa de la adopción prolongada de posturas inadecuadas, ¿será que este señor jorobado no se da cuenta y ha tenido una vida desafortunada? o ¿será que lo sabe y prefiere seguir adoptando posturas inadecuadas?

Mientras que el señor jorobado continúa caminando como tabla, entra a escena una bermuda, una pierna y una tremenda chancla derivada del huarache. ¿Qué tanto habrá caminado esa chancla? ¿qué tanto más podrá resistir caminando lo que exige el que la porta?… A veces pienso mucho en eso de la resistencia; el cuerpo humano se mueve sin detenerse. Incluso cuando duerme, está desgastándose con pensamientos inútiles y aún así tiene la fuerza para seguir caminando en busca de más.

¡Ahí está! esa chica camina con su carrito de la compra. Recuerdo haber visto a muchas personas arrastrándolo completamente vacío y no entiendo muy bien la razón de esto. Me parecería mucha coincidencia ver sólo a la gente que va de camino al supermercado para llenarlo; aunque ahora que lo pienso de nuevo, podría ser que sólo me he fijado en los que están vacíos.

Entra a cuadro un furgón de productos comestibles partiendo completamente el caudal del río de gente. Seguramente se dirige a entregar la mercancía al mini super Roca Autoservei, ubicado en el Carrer de la Canuda. Podría adivinar que esos productos comestibles no serán consumidos por ninguno de los que cruza la calle velozmente en las fotografías; los consumidores serán todos los que se esconden detrás de las cortinas de esas viejas ventanas del Barrio Gótico barcelonés.

Ahora camina frente a mi una señora con frío. Sorprende que alguien pueda tener frío en ese verano tan caluroso de la costa catalana; aunque no creo que valga la pena cerrarse a tal consideración. La gente tiene frío a veces y la gente tiene frío todo el tiempo. Basta sólo un momento estático en el pensamiento o recuerdo gris para que el frío se apodere del cuerpo. Ante la ignoración de su acompañante, la señora con frío mira hacia un balcón donde seguramente una pareja está besándose; ella sólo siente cómo la temperatura de su cuerpo desciende.

Pero no, al parecer la causa del frío no era la pareja del balcón, la señora con frío se aleja. Llevo un tiempo aquí sentado en cuclillas y es hasta ahora que veo a una persona de corta edad; es la niña con mochila. Ella lleva una bolsa de Springfield y parece cargarla con mucho orgullo, seguramente traerá algo para estrenar en el cumpleaños de su hermano, o talvez es un regalo para él. Lo que yo realmente me pregunto es: ¿Qué traerá la niña con mochila dentro de semejante bulto que trae cargando en la espalda?

Velocidad. Creo que ya he visto muchas imágenes que se ramifican en mil historias. De cierta forma agradezco esta fotografía, no voy a profundizar de más, me quedaré con la idea del joven en bicicleta que se dirige con cierta prisa hacia algún lugar. Aunque, a estas alturas, soltar una historia de esta forma me parece un tanto irresponsable; por lo mismo, alargo la visión unos metros detrás donde hay un señor que mira atentamente la hora en su reloj.

El señor del reloj parece estar esperando a alguien. Por las arrugas en su saco y pantalón, puedo suponer que no ha tenido un muy buen día; eso podría provocarle cierta impaciencia y eso no beneficia en lo absoluto a la persona que viene en camino. En primer plano cruza una chica rubia, ella es de las primeras que veo que refleja una gran seguridad al caminar y en su rumbo. Aunque realmente puede ser que ella no tiene idea de… ¿Qué? ¿dos señoras idénticas vestidas exactamente igual?

Y ahora llego a esta imagen, donde entra a cuadro el señor que me mira y hace que mi ejercicio de observar e imaginar vuele en mil pedazos. Me viene a la mente una ráfaga de personajes e historias: el desacuerdo de él y ella era un juego; la chica de blanco no tiene el mínimo interés de conocer el desenlace de la situación anterior, sólo le gustó el atuendo de ella; la pierna de una mujer y dos bolsas de supermercado no vienen de la playa, la toalla recién fue comprada y la otra mujer y dos bolsas más no van a una cena, ni siquiera a casa, van a entregar el pedido a una oficina de bienes raíces; la chica con tatuajes no está pensando en marcar su cuerpo de nuevo, por lo menos no con una ilustración impresa; el señor jorobado ahora me hace creer que el que tomó una postura inadecuada fui yo; la tremenda chancla derivada del huarache no tiene pensamientos inútiles, tampoco se cansa, sólo se desgasta y desaparece; el carrito de la compra en efecto va de camino a la tienda; el furgón de productos comestibles no se dirige al Roca Autoservei sino a la tienda de deportes que se encuentra justo delante, entonces los que se esconden detrás de las cortinas no consumirán absolutamente nada y morirán al día siguiente; la señora con frío sólo gusta de vestir su chalina blanca y mirar anuncios de tiendas de joyas. Ahora el que siente frío soy yo; la niña con mochila sólo recogió esa bolsa de Springfield para cargar lo que ya no le cabía en el bulto que trae en la espalda; al joven en bicicleta lo persigue la policía por haberla robado ciento veinticuatro metros atrás; el señor del reloj no espera a nadie, sólo admira la arquitectura del Barrio Gótico y su ropa está arrugada porque no la llevó a la lavandería la semana anterior; las dos señoras idénticas vestidas exactamente igual ni se conocen.
Pero el señor que me mira, él no tiene ninguna historia.
…
Texto, fotografía y edición: Enrique Márquez
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